Los más exquisitos y populares cubitos de caldo Maggi sazonan la última obra del artista plástico español Antoni Miralda, una instalación con la que rindió tributo a la diversidad de Miami y su gastronomía.

“The Maggic Banquet”, un juego de palabras en torno a Maggi, el apellido del suizo Julius Maggi, que fue el primero en comercializar estos cubos de caldo deshidratado que han dado sabor a un número incalculable de sopas y otros platos desde la primera década del siglo XX, tuvo lugar en Little Haiti, el barrio haitiano de Miami.

Foto Miami Diario

Miralda subrayó que los “calditos”, como también son llamados en español, están todas partes y parecen todos iguales, pero la realidad es que no lo son.

El artista plástico que ha residido largos años en Miami y ahora vive a caballo entre esta ciudad y Barcelona, dice que en las tiendas de comestibles de la zona miamense donde vive predominan los cubitos hechos en Guatemala, pero si uno busca puede encontrar de otros países.

En el escaparate global de Amazon los hay para todos los gustos: hechos en Nigeria, en Egipto, en este caso “halal”, lo que significa que el pollo utilizado fue sacrificado como manda el Islam, en China, en Haití o Estados Unidos, y también de pollo, de carne vacuna, de vegetales u otros.

Foto Miami Diario

El proyecto no ha terminado por más que la comida de “The Maggic Banquet” se acabase hoy, pues la segunda fase es un “fanzine” electrónico que recogerá sus investigaciones y las aportaciones de otros estudiosos acerca de los Maggi, incluido un ensayo de Stephan Palmié, profesor de Antropología de la Universidad de Chicago.

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