Una vez que todos hemos hecho el check-in, nos espera una camioneta que lleva un trencito acoplado con varias filas de asientos. Todos suben con sus bagajes. Algunos incluso ya compraron leña y hielo.

Las cabañas están a 1,4 kilómetros del muelle. La calle es de arena, la vegetación agreste, hay arbustos, palmeras y pinos. Cualquiera que esté caminando en ese sendero puede subirse con nosotros. La primera parada es para aquellos que vienen en carpa. Luego el chofer va avisando por número cada una de las 12 cabañas, bastante separadas unas de otras con vegetación en el medio. Hasta que llega la última. “¡Six!”, grita. Ahí nos bajamos.

Las casitas están muy limpias y tienen un sólo ambiente de 4×4 metros. Tres camas cuchetas puestas en L, donde duermen 6 personas y una mesa con banquetas. Las ventanas tienen fuertes mosquiteros. Hay baños a no más de 50 metros de cada cabaña. Afuera, hay otra mesa de picnic, parrilla, y un aro en el piso para fogón. La primera tarea, con luz natural, es hacer las camas, para lo cual trajimos sábanas. Los colchones tienen una funda de vinilo en perfecto estado.

La playa -de 14 km de extensión- está a apenas unos pasos, y es el mayor atractivo del lugar, pero no el único. El parque tiene varios kilómetros de senderos que llegan a distintos extremos de la isla. Cada uno está marcado con su nombre y una indicación de la distancia a recorrer. El alquiler de bicicletas cuesta US$ 10 por cuatro horas, y cuando se vence el tiempo simplemente se estacionan. Cayo Costa está exenta de robos. Pedaleando se pueden conocer distintos extremos de la playa, avistar la isla enfrentada de Gasparilla, o encontrarse con rastros del pasado, como el minúsculo cementerio. Por casualidad también llegamos a una contención en la orilla, que supo ser una estación de cuarentena, donde eran traídos los inmigrantes a fines del 1800.

El atardecer es especial. El sol se pone sobre el mar, y todos nos quedamos hasta que termina de esconderse. Ese es el momento en que se prenden los farolitos, se huele el olor a leña, y cada uno vuelve a su carpa o cabaña. Yo chequeo mi teléfono sólo por costumbre. Ningún WhatsApp. Sin servicio, leo, mientras camino envuelta en el silencio. La ubicación paradisíaca y la playa para unos pocos podría ser digno de un all inclusive. Pero volvemos a la cabaña guiadas por nuestro farolito, y sacamos los sándwiches de jamón y queso.

Datos útiles

Los parques

Lake Louisa. A sólo 23 minutos de auto de Disney, Louisa es el más grande de una cadena de trece lagos, de los que sólo algunos son accesibles desde el parque para pescar, hacer canotaje y nadar. Es hogar de venados de cola blanca, mapaches, linces, tortugas, y águilas. Las 20 cabañas miran al lago Dixie, son para seis personas y sólo hace falta llevar el cepillo de dientes. Tienen dos dormitorios, dos baños, cocina completa y living; aire acondicionado, hogar a gas, vajilla y ropa blanca. Como el resto de las cabañas en todo el sistema de parques, no tiene televisión ni teléfono. US$ 120, la noche.

Jonathan Dickinson. Es otro parque al sur del estado que ofrece cabañas. Cerca de la costa del Atlántico, tiene sendas de trekking, cabalgatas, canotaje, bicicleta. Por allí corre el río Loxahatchee, donde los guardaparques ofrecen tours. Y si el estado físico lo permite, se puede subir a Hobe Mountain, un mirador de madera de 26 metros emplazado en un valle, desde donde se ve el océano y el intercostal. Las 11 cabañas están amuebladas y tienen un dormitorio con una o dos camas matrimoniales, un baño, living, cocina y comedor. La ocupación máxima es de 4 a 6 personas. Vienen con sábanas y toallas, y todas tienen aro para fogón, parrilla y mesas de picnic. US$ 95 la noche.

Lafayette Blue Springs. Muy cerca de la capital del estado, Tallahassee. Tiene un enorme manantial, que puede cruzarse por el puente natural de piedra caliza. Las cabañas tal vez sean más grandes que su propia casa. Son cinco, y se alzan sobre pilotes, con dos dormitorios, un sofá cama, un baño y cocina comedor. Tiene hogar a gas, cocina equipada, heladera y horno, sábanas y toallas. Cada cabaña tiene un gran porche con mosquitero y mesa de picnic, hamaca y mecedora, parrillas, mesa de picnic, y aro para fogón. US$ 100 la noche.

Pesca

Para pescar es necesario comprar una licencia online en caso de ser mayor de 16 años. La tarifa para no residentes es de US$ 17 por tres días, US$ 30 por una semana, y US$ 47 para todo el año. El permiso se compra en gooutdoorsflorida.com

www.floridastateparks.org

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