Lfría tensión comercial entre Estados Unidos y China está por cobrarse una de sus mayores víctimas y podría tener un gran impacto en el mundo de la tecnología.

ZTE, uno de los grandes fabricantes chinos de teléfonos celulares, dijo que ha suspendido sus operaciones principales a unos 25 días de que el gobierno de Estados Unidos le prohibió hacer negocios con proveedores de su país.

El cese de actividades fue resultado de la “orden de rechazo” que el Departamento de Comercio de Estados Unidos emitió el mes pasado, dijo la compañía el miércoles por la noche en un comunicado. Estados Unidos castigó a ZTE con una orden restrictiva de ventas por siete años, en un caso que involucra exportaciones de equipo de telecomunicaciones a Irán y Corea del Norte.

ZTE había dicho que la orden restrictiva ponía en peligro su supervivencia al cortarle el acceso a proveedores clave de tecnología estadounidense: como, por ejemplo, algunos software de Google o microchips de Qualcomm o Intel. Por ello, comenzaba a acudir a fabricantes de Taiwan para contar con procesadores.

ZTE

La china ZTE dependía de los componentes de Estados Unidos para vender sus populares teléfonos. (Archivo)

Un tercio de los componentes con los que ZTE hace sus dispositivos, que se caracterizan por diseños de gran tamaño e innovaciones a precios accesibles, eran abastecidos por empresas estadounidenses. Por ello ha tenido que frenar el trabajo en sus plantas chinas y en sus oficinas en todo el mundo.

ZTE es el cuarto mayor fabricante de celulares de Estados Unidos, tiene 75.000 empleados y opera en 160 países. En Argentina, había anunciado el lanzamiento de la línea Nubia en 2016, pero sus smartphones y phablets no llegaron a venderse en tiendas oficiales ni a través de las grandes telefónicas o cadenas minoristas, aunque se consiguen en sitios de Internet, como otras marcas importadas.

Daño colateral

La suspensión ocurre cuando empeoran las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China en torno a propiedades intelectuales relacionadas a tecnología. Aunque el caso de ZTE comenzó antes de que Donald Trump asumiera la presidencia en enero del 2017, es un antecedente que preocupa, en especial, a gigantes del sector como Huawei (que ya está sufriendo trabas y presiones).

Una delegación estadounidense viajó la semana pasada a Beijing para hablar sobre el creciente conflicto comercial con su contraparte china. Durante estas reuniones, funcionarios chinos dijeron al equipo estadounidense que también se oponían a los castigos para ZTE. La delegación estadounidense dijo que reportaría su postura a Trump.

Está prevista una nueva ronda de conversaciones para la semana que viene en Washington, mientras los dos bandos se atrincheran en sus posiciones en una presunta lucha por el desequilibrio comercial.

No está claro si ZTE planea cerrar. Por ahora, dijo que “tiene suficiente dinero en efectivo y se adhiere estrictamente a sus obligaciones comerciales de conformidad con regulaciones y leyes”, según un comunicado enviado a la bolsa de Hong Kong.

Empresas de telecomunicaciones de todos los continentes observaban atentas las novedades de ZTE. Como el fabricante chino también es proveedor en distintos segmentos de la tecnología, su caída podría impactar en otros jugadores del mercado.

Entre una de las primeras señales de las consecuencias de la suspensión de actividades, la telefónica australiana Telstra dijo este jueves que dejará de vender los celulares y artefactos de banda ancha ZTE porque la sanción estadounidense impide fabricarlos.

Los castigos

En marzo de 2017, Estados Unidos había multado en 1.200 millones de dólares a ZTE por violar su prohibición de exportar productos a Irán y Corea del Norte, sancionados por sus programas militares y violaciones a los derechos humanos.

Pero a mediados de abril decidió redoblar el castigo porque argumentó que la empresa había falseado sus declaraciones cuando era investigada por violar el embargo a Irán y Norcorea. Eso desencadenó la prohibición de adquirir componentes estadounidenses, que es lo que ahora pone a ZTE en la cuerda floja.

La semana pasada, el gobierno de Trump había tomado su última decisión contra ZTE, pero también contra Huawei, el tercer mayor fabricante de celulares del mundo (al que las telefónicas y las tiendas estadounidenses le habían dado la espalda en los últimos meses) .

El viernes, Estados Unidos anunció que prohibía la venta de esas marcas en todas las bases militares del país. “Los dispositivos Huawei y ZTE podrían suponer un riesgo inaceptable al personal, a la información y a la misión” militar”, dijeron desde el Pentágono.

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